Érase una vez…
Porque así es como han de comenzar todas las historias…
Érase una vez…
La tarde caía, el sol del verano llegaba a su ocaso un día más…
Por la tarde había llovido, una de esas tormentas veraniegas que se crean de repente y que humedecen y refrescan el ambiente, lo cual se agradece ..hay que decirlo.
El cielo tan pronto se tapó de nubes y descargó su masa de agua como tan pronto empezó a despejarse por el este… y entonces fruto de ese contraste el cielo se llenó de un arco iris precioso cruzando el horizonte de lado a lado.


Ni que decir tiene que todos los que lo pudimos contemplar, no dejábamos de hacer fotos y fotos.
Un arco iris sobre las Murallas de Ávila es algo que no se ve todos los días…
Y así, un día más, una tarde más, después de un agradable paseo junto a las Murallas , contemplando una vez más el preciosos valle de Amblés, admirando horizontes despejados y una tierra en el pasado bañada en sangre de batallas y disputas, de reyes y lacayos, de luchas por el poder… dejas ese pasado en tu recuerdo y sencillamente admiras un ocaso lleno de luz y de color.
Es el atardecer. Murallas, contemplando una vez más el precioso Valle de Amblés , admirando
Es el atardecer…
Pero es el atardecer junto a las Murallas de Ávila.


Murallas donde su historia está en la piedra, su vestigio y su recuerdo en la dureza de esas rocas que tantos siglos llevan desafiando al tiempo.
Y allí sentado, en el cesped verde y fresco, tus ojos sólo tienen cabida al color y a la belleza de ese cielo tan diferente, único y solemne de Ávila.
Tras de ti su Muralla, que rodea por completo la ciudad intramuros, con ese paseo de ronda por encima de ellas que te permite conocerlas mejor, recorrerlas y admirarlas, tocarlas y sentirlas.
Sus torres desafiantes, sus puertas de acceso, todas ellas con sus historias..
Las Hervencias o la de la Malaventura, la de la santa, la del Alcázar, la de San Vicente…

Esa murallas donde doña Jimena repelió con astucia y engaño a las tropas musulmanas y que por ello pasó el recuerdo en la historia como la gran defensora de Ávila…
La leyenda del Rey Niño en tiempos de la Reina Urraca, de Alfonso y el secuestro y muerte de los muerte de los sesenta caballeros en represalia…
Sí… hay historia e Historias donde quiera que miras, en sus Museos, en sus Iglesias, en sus Palacios , en su Monasterio de Santo Tomás, palacio de verano de los reyes católicos, en aquel claustro lleno de rosas por donde paseaban los reyes con sus hijos.


El silencio de la Iglesia de San Andrés aún llena mis sentidos , un silencio total, donde la penumbra ilumina débilmente esta pequeña Iglesia… románica y tan antigua…


Recuerdo esas tardes sentado en un banco en el paseo del Rastro, bajo la sombra de aquel olmo centenario que tanto cobijo habrá dado a las gentes del lugar, un libro en la mano, la gente paseando con la tranquilidad que llena los sentidos… hay calma, paz, sosiego y todo ello invita a la relajación y admiración de un tiempo para vivirlo plenamente, sin prisas saboreando ese lento paso de las horas sin más que hacer que disfrutar.
Ávila del Rey, Ávila de los Caballeros.

Tierra de Castillos con un pasado donde leyendas y realidades se entremezclan para llegar a nuestros días con historias de caballeros y princesas, infidelidades y tramas en la Corte.


Mombeltrán… el Castillo de Beltrán de la Cueva, consejero y caballero del rey Enrique IV, donde no se sabe que hay de verdad y leyenda en su engaño ante el rey y amoríos con la reina.
Situado junto a la Sierra de Gredos, en un punto donde el horizonte es amplio y despejado, pero al fondo rodeado de montañas, sigue en pie ruinoso pero altivo, contando a la gente un destino ahora casi olvidado.
Y alejado de su presencia, en el Tiemblo… un lugar donde el destino de Castilla cambió para la Historia futura.
Allí donde se decidió la sucesión al trono, donde en la Venta de la Jura se encontraron Enrique IV e Isabel de Castilla, futura reina Católica y pactaron junto a los Toros de Guisando el destino de aquella tierra.
Hoy guardan en sus piedras aquel destino, hoy son objeto de fotos y risas, pero ahí están…contando al tiempo su historia y su legado.

Y de nuevo al regreso a Ávila…
Rodeado de gentes que pasean por sus Murallas sin conocer su pasado, de otras que hacen fotos sin saber lo que allí pasó… pero de algunas que queremos seguir contando aquel pasado de aquellos recuerdos de personajes, de Reyes, de Reinas, de Infantes y caballeros, de Princesas y Religión.
El camino junto al rio Adaja invita a la reflexión, al descanso bajo las sombras de sus árboles, a contemplar junto al puente romano la visión alejada de las murallas, muy cerca de los Cuatro Postes.


Punto privilegiado de la ciudad intramuros y de su gran defensora, de s u protectora, de esa muralla rodeada a su vez por numerosas iglesias quienes le dan cobijo y protección de todo mal.
La visión nocturna de Ávila iluminada es algo que no se olvida por muchas veces que la veas sientes el frío de la noche avileña mientras luces y sombras se alzan en tu horizonte.
Y allí simplemente piensas en…
Vivir el momento… y hacerlo inolvidable
Despertar, abrir los ojos… y vivir los sueños!!



