ÉRASE UNA VEZ : EL MISTERIO DE LA MUJER ALADA
Cuando observamos una obra de arte o una escultura siempre pensamos o nos imaginamos cual es su historia o cual podría ser.
Y es por ello que La Dama Alada de la escultora Lola Santos nos hizo recordar El Misterio de una mujer, La mujer Alada , cuya leyenda comienza así:
Érase una vez, porque así es como han de comenzar todas las historias, érase una vez…una DAMA ALADA muy hermosa, llamada Misan que habitaba en los profundos bosques de Finlandia. Si te encuentras con Misan, tienes vida eterna, porque te lleva para siempre, al Reino de Amán, un lugar donde todo es amor.
Johans es un fornido leñador, procede de un poblado de vikingos al norte de Mihör, Finlandia.
Como cada mañana, va al bosque en busca de leñas. Coge su mula, su hacha y Yak, un perro cruzado con lobo. Le acompaña en todo momento, ya que es una zona peligrosa, poblada por osos y lobos, aunque un perro poco puede hacer.
Johans paró cerca de un gran árbol. Cogió su hacha y empezó a cortar. Yak se puso a ladrar mirando hacia el este. Pero el leñador no vio a nadie. La mañana estaba fresca y había caído la primera nevada.
-Yak. Qué ocurre -dijo el leñador.
El perro no dejaba de ladrar, sus colmillos salían por fuera, de forma desafiante, nunca había visto así a Yak.
Cuando faltaba poco para derribar el árbol, una hermosa mujer apareció de lo más profundo del bosque.
-Hola Johans, todos los días te he observado. Eres una gran persona, no cambies nunca.
El leñador vio que la mujer tenía unas grandes alas y vestía semidesnuda. Tenía un cuerpo perfecto y su mirada era brillante y alegre.
El perro dejó de ladrar y se puso detrás de Johans, con las orejas agachadas.
La mujer se acercó al leñador y acarició su rostro.
-Eres una gran persona, cuídate mucho.
La mujer caminó por el bosque y una luz amarilla la envolvió y desapareció.
El leñador cogió el tronco y lo partió en cuatro trozos, después lo amarró a la mula y volvió a la aldea.
Yak estaba asustado, se comportaba de forma muy extraña.
La familia de Johans preparó una gran cena y se sentaron alrededor de una gran hoguera.
Su madre observó que su hijo estaba raro, no hablaba.
-¿Qué te ocurre hijo? ¿Has visto un fantasma? -preguntó su madre.
-Madre, he visto a una mujer en el bosque. Ella me observa desde que era pequeño. No olvido su rostro hermoso. Acarició mis pómulos -dijo el joven.
Después de cenar, el joven fue a dormir. No podía dormir y fue al bosque.
Yak no fue con él. Cogió su arco y fue en busca de Misan.
Hacía mucho frío y se había formado una ventisca. La nieve llegaba por las rodillas y se encontraba muy cansado. No tenía fuerzas para regresar. Dio varios pasos y se desmayó por el cansancio.
Él no podía moverse, su cuerpo estaba congelado, pero sentía y oía como la nieve le enterraba. Por un instante pensó, aquí muero.
Una luz amarilla iluminó al joven. Era la mujer alada. Le sacó de la nieve y se lo llevó a su reino.
Cuando despertó, estaba desorientado.
-¿Dónde estoy? mi cuerpo se congela.
Misan se acercó y volvió acariciar al joven.
-No te preocupes, estás a salvo. Pronto estarás bien. Y la bella mujer besó al leñador.
Johans se levantó y quiso ponerse en pie, sus piernas no respondían y cayó al suelo.
-Descansa, tranquilo, estás en el Reino de Amán, el lugar del amor. Aquí vienen las personas que tienen mucho amor, y tú lo tienes -dijo Misan.
-Mi familia debe estar preocupada, quiero volver, el amor que siento por mi familia es muy grande -dijo el joven.
-Tranquilo, cuando despiertes estarás en tu hogar y tendrás más amor por tu familia, porque nadie ha podido entrar en el Reino de Amán -explicó la mujer alada.
El joven quedó dormido.
-Hijo, despierta, llevas toda la mañana durmiendo, hoy nos has ido al bosque a por leñas -dijo la madre.
El joven despertó y miró alrededor. Vio que estaba en su hogar, pensó que se trataba de un sueño, pero vio que en su cuello tenía un colgante. Era un corazón verde. En el corazón había una palabra. AMAR.
Autoría escultura: Lola Santos
