El pasado 1 de julio, el equipo de Viajeros en el Arte tuvo el privilegio de formar parte de uno de los eventos más conmovedores del calendario artístico de Barcelona: la gran inauguración colectiva de fin de temporada en la Galeria d’Art Mar.
Más de cien obras seleccionadas, todos los artistas que han dejado huella en esta temporada, y un ambiente lleno de emoción, amistad y celebración.


Tras largos meses de intensa creatividad, emociones a flor de piel y silencios convertidos en trazo, color y forma, el alma del arte se manifestó con toda su fuerza. La galería abrió sus puertas a una exposición con todos los artistas participantes en esta temporada donde más de cien obras seleccionadas compartieron su universo con un público entregado. Obras abstractas que vibraban con colores imposibles, paisajes que parecían respirar, marinas que susurraban secretos salados y figuras que hablaban sin palabras. Las esculturas, serenas y majestuosas, parecían contener sabiduría en cada curva.





Fue un recorrido sensorial y emocional. Cada sala, una experiencia. Cada mirada, un viaje. Y el público, diverso, curioso y sensible, entraba como quien regresa a casa. No hacía falta entender, solo dejarse tocar. En esa noche mágica no hubo fronteras ni etiquetas. Sólo arte. Sólo humanidad.





Pero lo que verdaderamente nos tocó el alma, como viajeros y como enamorados del arte, fue esa atmósfera de calidez humana que envolvía cada rincón. La Galeria d’Art Mar no era solo un espacio para contemplar obras: era un hogar encendido de emociones, una casa abierta donde el arte y la amistad se daban la mano. Allí, el arte no sólo colgaba de las paredes, palpitaba entre las personas. Y ese espíritu hospitalario, cercano y profundamente humano, tenía un nombre propio: la familia Escolà. Con su amabilidad desbordante, su sonrisa generosa y esa atención que nace del corazón, transformaron la galería en un refugio emocional, en un lugar donde todos se sentían en casa.








Las risas flotaban en el aire, los brindis resonaban con sabor a gratitud, y las miradas —esas miradas cómplices— se cruzaban entre lienzos como si fueran parte de la exposición. Los abrazos nacían sin anunciarse, como pinceladas espontáneas en un cuadro colectivo. Allí estaban los que crean, los que inspiran, los que acompañan, los que sueñan juntos.


Porque en la Galeria d’Art Mar, la honestidad y el cariño no eran un detalle… eran la esencia.
Y eso, créanme, se siente. Se queda. Y emociona.







Así como el arte necesita entregarse, también necesita respirar, pausar, descansar. Como la vida misma.
Desde Viajeros en el Arte, nos llevamos algo más que imágenes, nos llevamos la emoción de haber sido parte de un momento profundamente humano.
Porque cuando el arte se hace con alma, no necesita explicarse. Sólo vivirse.
Y nosotros lo vivimos.






Fotografía: Pedro P. Atoche
FECHA: Hasta el 21 de julio 2025
Galería D´Art Mar
C/ Pau Clarís 120 Barcelona