¿Cuál eran tu juguete favorito ¿Qué te viene a la mente? ¿Recuerdas los colores y los sonidos?
Os propongo subirnos a la máquina del tiempo, enfundarnos el disfraz de niño, recuperar los mejores momentos de la infancia y revivir ese maravilloso y mágico mundo del juguete. ¿Me acompañas?
Pues pongamos en marcha este viaje al pasado.
5000años atrás en la Mesopotamia.
Se dice que, en el antiguo Egypto mientras las niñas aristócratas jugaban a maquillar a sus muñecas a semejanza de Cleopatra, los niños más pobres se divertían con una pelota hecha de juncos.
Los romanos, por su parte, también eran asiduos jugadores de tabas y se divertían con pelotas, yoyós y peonzas.
Y En la época grecorromana, las muñecas eran fabricadas en barro, marfil, hueso o madera .
Las muñecas llegaron a ser, como los soldaditos de plomo, en la mayoría de los casos, un artículo de lujo y el regalo perfecto de reyes en el Renacimiento mientras que los niños y niñas más humildes jugaban con caballitos de madera y muñecas de trapo o de cartón,
hasta que la revolución industrial y la tecnología del siglo XX fueron transformando los juguetes y evolucionando.
Pero que tiene que ver los juguetes con nuestro invitado de hoy y su escultura, os preguntaréis… Pues tiene que ver y mucho.
Érase una vez… porque así es como han de comenzar todas las historias…
Un niño al que le encantaban los juguetes… se pasaba horas jugando con ellos, creando aventuras y fantasías, historias y personajes…
Su imaginación despertaba gracias a esos juegos, gracias a esos juguetes que tanto adoraba y sigue adorando.
Para ese niño, los juguetes eran más que una diversión, eran una creación, eran una historia, eran una habilidad… eran Arte.
Sus manos daban movimientos a figuras como aquellos muñecos que han pasado a formar parte y leyenda de los juguetes del pasado, de su infancia… los Madelman, que quizás muchos de nuestros oyentes recordarán.
Pero los años pasaron, aquel niño creció, pero no olvidó su amor por los juguetes. Hoy día aquel niño sigue creando mundos de fantasía en figuras, esculturas que sus manos modelan con exquisito arte.
Quien sabe si aquellos juegos iniciales de su niñez ya estaban formando lo que, en el futuro, nuestro presente, harían de aquellos sueños una profesión…
Como dijo el principito
“Todas las personas mayores fueron niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan”
La imaginación de su infancia, la creatividad que en sus manos comenzó desde su niñez, aquellos mundos imaginarios hoy día los representa en diversos materiales, desde el latón hasta el bronce, desde la madera hasta el hierro, desde el acero inoxidable hasta el aluminio, creando y dando forma a esculturas vivas en lenguaje y sentimiento.
Alguien dijo una vez:
“Los juguetes tienen un infinito valor para el desarrollo infantil en la interacción comunicación, expresión, creatividad y participación en situaciones estimulantes e integradoras socio-culturalmente”
Esa creatividad la vemos en sus obras, que han recorrido ya medio mundo en Exposiciones y Ferias… Hoy en nuestro programa….El escultor Abraham Benzadón y esta es su historia.

















































