Como sabéis, Barcelona siempre ha sido conocida como una ciudad amante de la obra de Richard Wagner. El año 1862 fue el punto de partida donde comenzaron a reunirse grupos de wagnerianos, frecuentando determinados espacios de la ciudad, como almacenes de música y fábricas de instrumentos, y también cafés.
A la vez que en las salas de concierto y los teatros, la música de Wagner sonaba, imparable.
¿Pero qué tiene que ver todo esto con nuestro relato de hoy?
Que la historia de una de sus óperas nos lo cuente y que la voz de nuestro tenor lírico Facundo Muñoz interpretando a su protagonista nos atrape el alma, los sentimientos y las emociones adentrándonos en una historia de amor cuyo viaje comienza así: