Érase una vez… porque así es como han de comenzar todas las historias…
Érase una vez un niño, que, en su mundo de sueños y juegos, sus manos creaban ya el sueño de lo que sería su vida…
Viejas cajas de cartón se convertían en sus manos con ayuda de su fantasía en radios donde hablar y ser escuchado…
Los botones de abrigos y chaquetas eran los mandos de control y volumen…
Y su voz, esa voz aniñada de entonces era su mejor compañía…
Pasaron los años…
Aquel niño creció…
Pero sus sueños siguieron vivos en su mente, en su corazón… y no hay nada más bonito que hacer de los sueños una realidad…
La radio, los locutores y locutoras, aquellas voces de gente sin rostro, eran uno más de la familia en sus tiempos de juventud.
Y ese era su sueño.
Ser y formar parte de la historia de la radio.
Cosa que consiguió… y lo hizo por la razón más poderosa… por amor a la radio.
Su voz pasó a ser de las más conocidas, queridas, admiradas y recordadas.
Maestro, periodista, locutor, rapsoda, lector de poemas, poeta… pero sobre todo un hombre sin igual, amigo de sus amigos, familiar, amante sin par de la copla española y de la Semana Santa pero sobre todo un enamorado de su tierra ANDALUCÍA-MÁLAGA.
Hombre divertido, bromista, gran conversador…. Y para siempre recordado como “un buen tipo”
Y para conocer y recordar quien era nuestro viajero de hoy que mejor que nos lo cuente con sus palabras otra poeta, rapsoda y artista malagueña: Mari Carmen Fernández Rivera.
Su nombre Diego Gómez y esta es su historia..









