Hoy vamos a viajar a un lugar de ensueño…un lugar de cuento… así que os invito a cerrar los ojos y dejaros llevar por mi voz y adentrarnos en este cuento.
Érase una vez…
Porque así es como han de comenzar todas las historias…
Érase una vez…
Un taller de artistas, escultores, pintores y poetas que compartían tiempo y espacio uniendo estilos, ideas y sueños…
Un día, este grupo de artistas, encabezados por su impulsor Federico Eguía, tuvieron la brillante idea de unir, de fusionar, Arte y Naturaleza…
Como sería crear una especie de Museo o itinerario o parque escultórico al aire libre?
Buscar un valle, un bosque, un rincón privilegiado por la Naturaleza e ir colocando aquí y allá las diferentes obras que de la mente los artistas nacieran… e invitar con ello a otros artistas a unirse en la idea…
Amante de la poesía, de la naturaleza, hombre de arte y también, como todo artista, lleno de fantasía… nuestro amigo Federico pensó:
“Vamos a crear un bosque donde más allá de las hadas y elfos, ninfas y gnomos… vivan en armonía obras de arte rodeadas de la propia naturaleza en su estado virgen… dejaremos que los árboles den sombra y cobijo a las obras, dejaremos que por las noches las hadas visiten las esculturas y las cuiden… dejaremos que la gente venga a un bosque encantado donde el Arte cobre una nueva expresión y donde las paredes de este Museo al aire libre sean las montañas y sierras, valles y bosques de mi pueblo…”
Y así fue…
Gran enamorado de su pueblo, en plena Naturaleza de la Sierra del Rincón, Puebla de la Sierra fue el lugar elegido donde esa idea atrevida, innovadora y llena de ilusión por parte de todos los artistas vería la luz.
El Arte saldría de la ciudad, conviviría con la suave luz al alba, las obras y esculturas reflejarían las luces y sombras de los rayos del sol en su amanecer… los colores cobrarían nuevas tonalidades con los atardeceres rojizos y amarillos de la montaña…
Los árboles del bosque serían los guardianes de las obras de Arte, el murmullo del rio la cantarina canción que sonaría en el aire…
“Si… Será fantástico… uniremos Arte y Naturaleza… invitaremos a la gente a un paseo por bosques y caminos viendo el Arte que queremos llevar hasta aquí…
Es y será nuestro sueño…. Y ya sé como llamaremos a este lugar…
Lo llamaremos
El Valle de los Sueños!!!”
Y el sueño se hizo realidad… y la idea agradó a la gente…
Artistas muy diversos se unieron al proyecto de manera altruista y hoy día podemos pasear por este Valle de los Sueños, en plena Naturaleza descubriendo este parque escultórico tocándolo incluso con las palmas de la mano.
Un parque incluido en la Red Natura 2000, que se cuida de la conservación de la Naturaleza como patrimonio de la Biosfera.
Quieres pasear por un museo distinto, un parque escultórico sin igual, un itinerario con encanto y mágico?
Quieres ver arte sintiendo el calor del sol?
Quieres sentir la brisa en tu rostro mientras contemplas las obras de muchos artistas llenos de fantasía?
¿Quieres adéntrarte por las calles de Puebla de la Sierra y disfrutar de su arquitectura rural con fachadas de pizarra, casitas rurales con un encanto especial y maravillarte viendo la antigua forja del herrero o la plaza del ayuntamiento donde hay unos bares y restaurantes para tomarse algo, , mientras observas la majestuosa iglesia de Nuestra Señora de la purísima Concepción, levantada en el siglo XVII.
Ya lo dice la frase del poeta:
“Lo maravilloso de despertar es poder abrir los ojos y soltar los sueños…”
Y qué mejor lugar para abrir los ojos y despertar que en El Valle de los Sueños, con el poeta, escultor y pintor plástico Federico Eguía… un escribano, un hombre de palabras, un hombre de letras, un hombre de poesía, un hombre de pinceles, un hombre de escultura, un hombre de Arte, pero sobre todo un verdadero hombre de Sueños..¿Queréis conocerlo?
¡Esta es su historia.!




















