Nos adentramos en el fascinante mundo de Ovejero, más allá del artista reconocido.
Nacido en San Miguel, provincia de Buenos Aires, aunque desde muy pequeño vivió en Mendoza. Inició su formación artística en la Escuela Superior de Bellas Artes de la ciudad de Mendoza, Argentina, la antigua Academia Provincial de Bellas Artes de donde regresa como Profesor de Dibujo y Pintura. Es Aparejador y maquetista de arquitectura.
1- Julio Ovejero, ¿qué recuerdos te abrazan cuando piensas en tu infancia en Argentina, en San Miguel y en Mendoza?
Nací en San Miguel, BS.AS. y cuando cumplí los seis meses de edad, coincidiendo con el fallecimiento de mi padre, mi familia se trasladó a San Rafael, Mendoza. Por lo que en realidad es nada lo que puedo recordar de mi lugar de nacimiento. En San Rafael transcurrieron mis primeros años de vida en una finca con viñedos que tenía un canal de agua cristalina que pasaba por la puerta. Recuerdo que el sonido del agua y el de los pájaros los escuchaba todo el día. A los 6 o 7 años se sucedieron los partidos de futbol en potreros polvorientos donde las porterías s eran dos piedras y el balón, un calcetín lleno de trapos viejos, porque nadie podía comprarse uno. Eso fue lo más parecido a un paraíso para un niño como yo.



2- ¿Qué fue lo que te llevó a dar el salto y establecerte en España?
El Arte sin duda, estar cerca de las grandes obras, los museos, todo aquello que siempre contemblábamos en libros y revistas buscando proyección. Después de varias exposiciones colectivas viajando con las obras por varias provincias argentinas, Chile y otros países, realicé una individual en el consulado español en Mendoza. Allí fue mucha gente española, por supuesto y comentaban que estaban convencidos que mi pintura gustaría en España. De esa forma fuimos dibujando y proyectando nuestro viaje hasta que en el año 1977 ya nos radicamos en Madrid.
3- Entre todas las imágenes que has guardado en el cofre de tus recuerdos, ¿ cuál es aquella que te despierta el susurro del romance más profundo?
Recuerdos profundos siempre se aguardan y se recuperan a lo largo de las vivencias. Podría mencionar los años vividos en Bellas Artes coincidiendo como alumnos, Susana y yo y que se convirtió en un caminar juntos hasta el día de hoy. Ya en Madrid, nuestra primera visita al Museo del Prado, y sin duda alguna las entrañables tertulias en el Café Gijón con gente de la cultura en los años 80-90.
Reseñar también, el honor de haber invitado en el año 1982 al salón de maestros americanos en la Bienal de Venecia que sin duda marcó nuestra trayectoria en este complicado mundo del arte.
4- ¿Cómo se tiñe de arte un día en la vida de Julio Ovejero?
Haciendo lo que amo todos los días desde que traspaso la puerta del taller, retomando los olores de la pintura, del agua ras, de los colores y los pinceles, y dejando que la inspiración me atrape y me permita ir de una obra a otra ( porque raramente estoy solo con un trabajo, dando pinceladas, manchas en el lienzo, madera o papel a las que le voy dando vida según van saliendo de mi interior).

5- Si pudieras retroceder en el tiempo y hablar con tu yo más joven, ¿Qué le dirías desde la sabiduría del presente?
Que aprenda a mirar en su interior, ser fiel a su instinto y jamás seguir modas. Un poco lo que he hecho en el tiempo transcurrido.
6- ¿Cuál fue el huracán más desafiante que azotó tu vida como persona y cómo encontraste la calma en medio de la tormenta?
El huracán que azotó mi vida y la de otros muchos artistas fueron los años 60/70 donde era difícil vivir del arte y soportar dictaduras corruptas, tiempos en que los artistas eran considerados gente de mal vivir y casi subversiva.
La calma, después de dejar nuestra tierra, nuestra gente, amigos, vivencias, recuerdos en suspenso, fue la llegada a Madrid para iniciar una nueva vida en lo personal y en lo artístico, donde se abrirían nuevas puertas, con dificultades sin duda, pero afrontado con gran ilusión.
7- Para aquellos jóvenes que anhelan seguir tus pasos pero tropiezan con los obstáculos del camino ¿qué consejo le darías para que no abandonen su sueño?
Después de sesenta años en el mundo del arte si pudiera contarle a los que anhelan seguir nuestros pasos con la cantidad de obstáculos que llegas a tener en el camino, quizás, harían otra cosa. Lo importante es superar los tropiezos haciendo hincapié en el trabajo diario que es lo que despierta la imaginación, la creatividad y la fuerza necesaria para seguir caminando y encontrar tu sitio en el Arte como persona y artista.
8- Julio tenemos una pregunta que realizarte de parte del artista plástico José Luís G. Fincias, que es quien te ha elegido para que fueras nuestro próximo invitado. Y es la siguiente: De toda tu producción, ¿con qué líneas de trabajo sientes que te reflejan más como artista y como individuo?


El camino del arte transita por muchas líneas de trabajo, desde los comienzos titubeantes, se va buscando la manera de expresarse. El trabajo a medida que evoluciona va encontrando diversas líneas y estas te van llevando a otras nuevas. Por eso pienso que todas las líneas son importantes y te van identificando como artista y como individuo. No tengo una línea como tal definida. Transito del abstracto al expresionismo con la misma intensidad en una y otra.
9- Y para culminar, Julio, si tuvieras el privilegio de elegir al próximo invitado a este viaje de entrevistas artísticas, ¿a quién quieres que extendamos la mano?
A ADRIANA ZAPIZEK
10- ¿Qué pregunta quieres que le realicemos de tu parte al próximo invitado?
Tienes un abstracto muy personal, ¿esas formas en tus cuadros que son casi escultóricas tienen algún significado especial?


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@ovejero_julio_cesar
Entrevista: Beatriz Vivar