En un lugar encantado de Buenos Aires, donde la naturaleza y el arte se entrelazan como hilos rojos, habita una mujer cuyo espíritu brilla con la intensidad de una «emperatriz». Su nombre es Graciela Leone, una artista cuya alma encuentra consuelo y alegría en cada hoja, en cada flor, y en cada animal que cruza su camino. Rodeada por la vibrante energía de sus plantas y la compañía leal de sus mascotas, Graciela ha creado un universo lleno de vida y color…es por ello que sus cuadros están llenos de plantas, hojas y colores, son ventanas hacia un mundo donde la naturaleza danza en una melodía de tonalidades y formas y cada pincelada es un tributo a la vida.


El destino de Graciela parecía estar escrito en las páginas de una historia empresarial, proveniente de una familia donde el éxito se medía en términos económicos. Sin embargo, en un giro del destino, Graciela descubrió su verdadero llamado en el arte. «Como esa meta se logró, ahora puedo dedicarme a algo más creativo y menos agresivo»,
Como bien dice Graciela: «Cada pincelada es una forma de escapar de las asperezas de la realidad y de crear un refugio de paz y belleza»
La magia de la espontaneidad guía su proceso creativo interno: «No planifico ni dibujo nada. Empiezo a poner colores y, sobre los colores, veo qué puedo agregar. A veces rescato cuadros viejos que la gente desecha y pinto encima. Soy también rescatista de cuadros».
Esta intuición, este don , esta capacidad de dejarse llevar por el flujo del momento, convierte cada una de sus obras en una creación única e irrepetible. Para nuestra maga, el arte es un juego de azar lleno de momentos efímeros. «Salgo al jardín, agarro una hoja o una flor que me gusta y quizás la pinto. No me gusta pensar ni planificar».

La inspiración, para Graciela, nace de las fuentes más variadas. Un día, una tela rescatada puede encender la chispa creativa; al siguiente, un paisaje puede ser el catalizador de su imaginación. «La vida es azar y momentos, nada es porque sí», afirma con la sabiduría de una “emperatriz” quien ha aprendido a fluir con la corriente de la existencia.
Autodidacta y con una mente abierta a nuevas ideas, nuestra pintora mágica del arte, desarrolla sus técnicas con una creatividad desbordante y espiritual. «El arte está en cualquier cosa. Si ves una hoja con buen color y terminación, ya es una obra de arte. La belleza depende del observador».
Su técnica favorita es el collage, una forma de arte que le permite combinar diversos materiales y texturas para crear obras ricas y complejas. «Pintar sobre collage, usar materiales diferentes enriquece la obra. No es sólo pintura, sino que es combinar varios elementos para crear algo hermoso y armonioso».
Cuando trabaja en una obra, Graciela se entrega por completo al momento presente. “Hago una obra porque me vibra en ese momento. Pinto para mí, y si me gusta, seguramente le gustará a otros” Esta autenticidad y pasión se reflejan en cada una de sus pinturas que son un verdadero reflejo de su luz y de su alma.
Miembro del grupo de artistas de Nazli Kalayci Art Dealer sus obras viajan por el mundo, cruzando el charco desde Argentina -Buenos Aires hasta otros continentes como Europa París – Barcelona,) llevando consigo un pedazo de su corazón. Lo que más desea es que sus pinturas hagan feliz a quienes las posean. «Quiero que mis cuadros transmitan felicidad. Que cada vez que alguien los mire, se abstraiga del mundo y sienta un momento de alegría. Si logro eso con cada cuadro, estaría feliz, estaría hecha».
En el mundo mágico de Graciela Leone, cada pincelada es un refugio, cada color una esperanza, y cada cuadro una puerta a un universo donde las “Profundidades del Ser”, la belleza y la armonía prevalecen sobre el caos, conectándonos con nuestro “Divino femenino” o masculino de “La Mirada de Sebastian”.
Aquí, en su rincón encantado, nuestra coleccionista de emociones nos invita, como una Mariposa estelar, a descubrir la magia y la paz que ella encuentra en cada fragmento de naturaleza y en cada gesto creativo, recordándonos, con sus pinceles, que el verdadero arte es aquel que nace del fuego interno del corazón y toca el alma.
Con “La serenidad de una Luna Azul”, sus obras nos transportan a un reino galáctico de maravillas y sueños, donde la “Sinfonía cósmica” de la vida nos envuelve en un abrazo eterno.
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