La historia que hoy os quiero contar la encontramos en pleno barrio gótico, junto a la Catedral, un barrio cargado de sabor en el tiempo, dentro de esa magia especial que atrae al paseante tranquilo que busca y quiere conocer la ciudad y sus pasajes más recónditos.
Que gusto da perderse entre las calles de Barcelona, en sus barrios más antiguos y saborear el paso del tiempo, lentamente, en calma… empapándote de la historia que aquellas calles y casas desprenden…
Nuestra historia la encontramos en la calle del Bisbe (la calle del Obispo) que coge su nombre del Obispo Manuel Irurita, presuntamente asesinado en la Guerra Civil española, aunque otras fuentes dicen haberlo visto tiempo después y del que corría el rumor de que se había retirado en un convento de la Provenza, y que está enterrado en la Catedral de Barcelona, en la capilla del Cristo de Lepanto.
Personaje que tiene en si mismo una oscura historia, pero no es de él de quien o de que os quiero hablar… sino del puente que coge su nombre.
La calle del Bisbe era una de las principales arterias de la ciudad medieval, nexo entre el edificio del Palau de la Generalitat y la Catedral de Santa Eulalia.
Ahí encontramos nuestro puente, que unía y servía como paso entre el Palau de la Generalitat y la Casa del Canonges (Canónigos), residencia oficial de los presidentes de la Generalitat Macià, Companys y Tarradellas.
Construido en el año 1928 por el arquitecto Joan Rubio i Bellver (amigo y discípulo de Gaudí) durante la rehabilitación del centro histórico de la ciudad, es hoy día un punto muy fotografiado de la ciudad, más allá de los lugares principales que todo turista conoce de Barcelona…. ¿Y eso porque es?
Por la famosa calavera atravesada por un puñal que se puede ver si miras hacia arriba al cruzar bajo el puente.
Calavera que muchos comentan que es real, otros que no, que es solo una escultura, y que se sitúa entre los símbolos griegos del Alpha y el Omega.
Y aquí es donde entran las leyendas que envuelven a esta calavera… el porque el arquitecto la puso ahí es un misterio.
Se dice que el colegio de arquitectos no permitió a Joan Rubio llevar a cabo un ambicioso proyecto de reconstrucción del antiguo barrio gótico, y que éste coloco como venganza la calavera atravesada por el puñal con el mensaje de que un día se vengaría… otras hipótesis cuentan que con ello quería decir que se daba por vencido y no podría acabar su soñado proyecto.
¿Cuál es la verdad?… no lo sabremos…
Pero si sabemos las leyendas que corren entre la gente cuando pasas por debajo del puente…
La primera cuenta que si andas de espaldas mirando la calavera se te concederá un deseo, y es gracioso ver a la gente paseando de espaldas mirando hacia arriba…
La segunda es que si cruzas el puente siete veces seguidas el puñal te caerá encima…
La tercera es que si miras la calavera fijamente te perseguirá la mala suerte. Y para deshacer el maleficio tendrás que ir a la casa del Arcediano junto a la Catedral y acariciar la concha de la tortuga que se halla en un pequeño buzón de correos (muy famoso por su tortuga y su golondrina esculpidos en ese buzón)…
Y la cuarta leyenda es la más apocalíptica de todas, ya que se dice que si alguien se atreviera a sacar ese puñal de la calavera, toda la ciudad de Barcelona se hundiría en sus cimientos y desaparecería…. Guau!!!… esta es buena eh…
Sea como sea, la calavera y el puñal siguen ahí, presentes para todo aquel que quiera conocer esa otra ciudad más secreta y cargada de leyendas…
Y frente al puente, desde lo alto del Palau de la Generalitat, las gárgolas de un centauro atacado por una serpiente, bestias mitad león mitad reptil, de una princesa y de un Sant Jordi luchando con un dragón te acechan… Si esas gárgolas pudieran hablar y nos contarán las historias que sus pétreas miradas han visto… quien sabe lo que llegarían a contar!!!!!



