EL PATIO DE LOS LEONES…
Dicen que donde acaban las historias… empiezan las leyendas… y también dicen que donde acaban las leyendas empiezan nuevas historias…
Hoy os quiero contar una historia convertida en leyenda, o es una leyenda convertida en historia??
Sea como sea… vamos a viajar en el tiempo hasta el Reino moro de Granada, el antiguo Reino Nazarí, en su época de máximo esplendor.
La belleza del arte andalusí cobra aquí su máxima expresión en forma de Palacios, Jardines, Iglesias y Castillos… todo ello condensado en un solo lugar…
La Alhambra de Granada!!!
Podríamos estar horas y horas hablando de la belleza que La Alhambra contiene en el total de sus edificios, sus cuidados jardines y muros de piedra centenarios…
Pero eso lo dejaremos para otra ocasión… porque lo que hoy os quiero contar es una leyenda de uno de los lugares más conocidos de todo el conjunto monumental
Quien no ha visto alguna vez la famosa fuente rodeado de leones?…
Si…claro… hablo del Patio de los Leones!!!
Pero…
Sabéis la leyenda que hay detrás de ella?
Permitidme que os la cuente:
“Erase una vez… porque así es como han de comenzar todas las historias…
Erase una vez, una princesa árabe muy hermosa, inteligente y llena de sensibilidad…
Su padre, un Rey en su país, era todo lo contrario que ella…
Era un hombre frío, cruel, malvado, tacaño y siempre de mal humor.
Se hacía acompañar por 11 hombres de su plena confianza, los cuales le protegían en todo momento siendo su guardia personal…
Un día, padre e hija viajaron desde su país de origen hasta Al-Ándalus, y se alojaron en La Alhambra de Granada.
La princesa estaba más que encantada con tanta belleza, todo le parecía precioso y era como estar viviendo un sueño …
Todo lo contrario que su padre, que odiaba Granada y le daba nauseas la ciudad.
El Rey prohibió a la princesa salir a la calle y relacionarse con la gente… y la encerró dentro de la Ciudadela, pasando el tiempo mayormente en un patio muy iluminado, lleno de la luz del sol de Al-Ándalus.
El mayor tesoro de la princesa Zaira era un sencillo talismán que le había dejado su madre, y que siempre llevaba colgado al cuello como si fuera una joya…
Un día, un muchacho llamado Arturo, saltó la valla que separaba el palacio de la calle presentándose ante ella, diciéndole que la había estado observando durante días y se había enamorado de ella.
Ella, azorada e inquieta, le dijo al muchacho que se marchara… pues si su padre lo encontraba allí, lo mataría al momento.
Arturo se fue, con la promesa de volver a ver a su amada princesa… princesa que también se había enamorado de aquel muchacho valeroso y tenaz…
Pero…
Un día, el Rey descubrió a tan valeroso muchacho y lo encerró en las mazmorras, alejándolo de la princesa.
Zaira, abatida por la suerte que pudiera correr su amado, se encerró en Palacio llena de tristeza.
La casualidad hizo que Zaira encontrara en una habitación el diario de su padre, y aunque al principio se negó a abrirlo y leerlo… algo en su interior le impulsó a hacerlo…
Y entre asombrada y medio asustada se puso a leerlo…
Y en una página leyó unas palabras de su padre, de cuando ella tenía un año de edad que decían:
“Ya he matado al Rey y la Reina… de la Princesa Zaira me he apiadado. Gracias a la ayuda de mis hombres ahora yo ocuparé el trono, y Zaira creerá que yo soy su padre.
Espero que nunca se entere del maleficio que encierra su talismán…”
Zaira, confusa, pero con ira contenida interiormente, llamó a su padre y a sus 11 hombres y le preguntó la verdad de aquellas palabras…
El Rey, convencido de que la princesa nada podía hacer, le dijo que si… que todo era verdad.
Había matado a sus padres y se había hecho con el trono apoyado por la fuerza de sus hombres.
En ese momento, sabedora de la verdad y enfurecida con la rabia de un león, fue cuando el maleficio del talismán obró su poder… que no era otro que algo terrible le ocurriera al falso Rey y a sus hombres…
Y así ocurrió…
El falso Rey y sus hombres se convirtieron en estatuas de piedra con forma de leones… condenados para siempre…
Y por eso a ese patio se le conoce con ese nombre… El Patio de los Leones.
Y como han de acabar todas las leyendas…. Zaira rescató de las mazmorras a su amado Arturo, y juntos fueron felices para siempre.





