LUÍS GARCÍA CID: EL HOMBRE QUE PINTÓ LA MÚSICA PARA QUE PUDIERA VERSE
Hay personas que construyen espacios. Y hay otras que construyen mundos donde habita la emoción. Fundador y director del Museo Cromática , el Museo de la Música pintada en Toledo, Luis es heredero de una tradición musical de 150 años, pero también pionero de un concepto que convierte los instrumentos en lienzos y la visita a un museo en un viaje sensorial.
En el silencio solemne del Monasterio de la Inmaculada Concepción, donde siglos de historia respiran en cada arco y cada piedra, su proyecto ha tomado forma hasta convertirse en uno de los espacios culturales más singulares del mundo.
Pero en este encuentro no hablamos de éxitos. Hablamos de raíces, miedos, infancia, sueños cumplidos… y del niño que un día imaginó lo que hoy todos visitamos.
Luís García Cid, si cerramos los ojos y volvemos a tu infancia, ¿ qué imagen aparece primero?¿Qué te enseñaron tus padres que aún te guía hoy?
Lo primero que me aparece es una gran casa con un patio castellano, con columnas de piedra y un corredor de madera lleno de plantas. Aquella casa era mucho más que una vivienda: era la tienda de mi padre , el taller, una escuela de guitarra, bandurria y laúd donde daban clases mis tías, y también el lugar donde, por las noches , ensayaban los músicos de la orquesta que diría mi padre. Recuerdo a mi abuelo, ya anciano, sentado en su mecedora en un rincón del patio.. y una infancia profundamente feliz. Soy hijo de una familia de autónomos que trabajaba incluso los fines de semana. De ellos aprendí el valor del trabajo bien hecho, la honestidad y algo que siempre me acompaña: para ser feliz tienen que gustarte los lunes.


¿Recuerdas el primer momento en el que sentiste que la música formaría parte de tu destino? ¿ cuál es el instrumento que más te llama la atención?
No hubo un momento exacto, sino una vida rodeada de música. En mi casa los sonidos formaban parte del aire, incluso uno de mis juguetes era un piano con el que ya con 4 años hacia mis pinitos. Creo que no elegí la música… ella me eligió a mí, yo sólo tuve que dejarle la puerta entreabierta. De todos los instrumentos , sin duda el piano. puede ser delicado o poderoso, íntimo o grandioso. después de cuarenta años vendiendo y transportándolos, me di cuenta el primer día , de que tienen algo que no me gusta. ¡¡Pesan mucho!!


¿Cuándo soñaste con crear el Museo Cromática ¿tuviste miedo?
El miedo es para la gente consciente , la que ve el peligro. Yo tengo que reconocer que, para los negocios , siempre he sido un poco inconsciente, porque siempre he pensado que la vida es para los valientes. ¿Cuántos proyectos se han quedado en un cajón por falta de valentía?
A pesar de las enormes dificultades que nos hemos encontrado, tantos burocráticas, económicas y también por la complejidad de hacer una obra tan grande en un edificio con más de 1200 años de historia , incluso «escupiendo sangre», conseguí sacarlo adelante.. y con una pandemia de por medio.
Cuando te pilla un maremoto cruzando el Atlántico . sólo hay dos opciones : o nadas, o te ahogas. Y aquí seguimos , nadando todavía, pero sin miedo.
¿Cómo nace entonces esta idea tan única , este museo donde los instrumentos son lienzos? Todo empieza cuando decido que mis instrumentos tenían que diferenciarse del resto por su diseño y por su acabado. Tras la llegada de internet en un mundo tan competitivo, o aportas algo distinto o eres uno más. Cuando todos van de rojo, si te vistes de blanco llamas la atención. Empecé interviniendo saxofones y el resultado fue tan inesperadamente bueno que entendí algo muy claro: se podía poner arte sobre otro arte. aquello abrió una puerta enorme. Si un saxofón podía convertirse en una pieza única, ¿por qué no un violín, un arpa, una guitarra o un piano?


Ahí nació Cromática: de la intuición de que la música podía vestirse de color y de que cada instrumento podía tener una segunda vida artística.




¿Qué sientes cuando ves un instrumento intervenido por un artista?
Me sorprende ver la capacidad que tienen los pintores para encontrar una composición perfecta adaptándose a las formas del instrumento. No es un lienzo plano: son curvas, volúmenes, perfíles …y aún así consiguen que todo encaje con naturalidad.
Y siento , sobre todo, satisfacción. la satisfacción de comprobar que aquella idea que un día tuve era tan buena que hoy son los propios artistas los que quieren pintar para Cromática.
Que un proyecto personal se convierta en algo tan especial, es una de las mayores alegrías que puede tener alguien que arriesga todo por algo.



Luís ¿En qué crees? Y, sobre todo, ¿ qué lugar ocupa tu familia en todo esto?
Creo profundamente en el trabajo, en la constancia y en la valentía. creo que los sueños no se cumplen solos : hay que empujarlos, arriesgar, equivocarse y levantarse tantas veces como haga falta. Creo en la creatividad y en la idea de que , si algo te emociona de verdad hay que perseguirlo aunque parezca imposible.
En cuanto a mi familia … necesitaría un libro entero. Mi padre fue un excelente reparador de instrumentos : prestigioso, trabajador, educado y tremendamente querido. Pero también era la persona más miedosa del mundo para los negocios. Él y yo éramos la noche y el día: él siempre veía la ruina y yo siempre veía el éxito. ese contraste nos acompañó toda la vida . Sin embargo, estoy seguro de que hoy, si pudiera verlo, no cabría dentro de sí.
Mi bisabuelo era igual que yo. En su época fue un visionario. En pleno siglo XIX ya construía instrumentos, los exportaba a otros países y llegó incluso a inventar alguno. En el Museo de la Música de Barcelona se conservan dos piezas hechas por él.
Tengo 2 hijos estupendos y mi deseo es que un día continúen esta historia y el próximo proyecto: llevar Museos Cromática a otras ciudades.
Mirar atrás debe ser intenso, ¿ qué piensas del camino recorrido y qué le diría el Luís de hoy al niño que empezó entre instrumentos?
Cuando era un crío, con 11 o 12 años, me encapriché del primer reloj Casio con calculadora. Salía anunciado en el periódico y, cada mañana, cuando mi padre lo compraba, yo iba directo a mirar el anuncio. Costaba 4.990 pesetas… ¡de las de 1978-79! Estuve seis meses recogiendo cartones del negocio de mi padre y de otros comercios del pueblo para poder comprármelo. Todos los días, al salir del colegio, cogía un carrito de mano, los recogía, los ataba y los guardaba. Al final junté 5.200 pesetas. Mi padre me lo pidió contra reembolso a una dirección de Zaragoza que salía en el anuncio: Calle Espoz y Mina, número 16. Y un 24 de julio llegó. Ese día fui el niño más feliz del mundo. Imagínate: era como llevar hoy el último iPhone en la muñeca. Llamaba la atención allá donde iba. A ese niño le diría: “¡No es acuático!”. Porque sí, ese mismo día me tiré a la piscina con él y se me ahogó. Ese día aprendí el éxito y el fracaso en cuestión de horas. Que a veces el esfuerzo es mucho para el resultado… pero, sobre todo, aprendí que fui capaz de conseguirlo. Y eso nunca lo olvidé.


Háblanos de Toledo, ¿ qué representa para tí esta ciudad y el lugar donde se encuentra el Museo Cromática? Y hablando de su gastronomía ¿qué plato toledano te abraza el alma al que nunca te puedes resistir?
Toledo es, sin duda, un museo al aire libre. Seguramente de las 4 ciudades más históricas del mundo, y la que más museos tiene por metro cuadrado. Tuve la suerte , de caer en uno de los edificios más emblemáticos de españa. Con 1200 años de historia, los Antiguos palacios Árabes de Galiana han sido cuna de Abderraman II y AlfonsoX » El Sabio» y por el que han pasado personajes tan ilustres como: San Juan de la Cruz, El Cid, Isabel la Católica o el mismísimo Carlomagno. En la actualidad es el Monasterio de la Inmaculada Concepción, casa madre de la orden que fundó santa Beatriz De Silva e Isabel la Católica en 1486. En la actualidad viven 19 monjas de clausura, entre ellas, la abadesa.
En el tema de las comida soy una maravilla, Me como hasta el despojo de un cementerio. Mi madre de pequeño me daba vino Quina santa catalina para abrirme el apetito y la verdad es ¡¡¡ que le funcionó de maravilla!! Pero si tuviera que escoger un plato toledano, me quedo con la perdiz escabechada. ¡¡Espectacular!!







¿Qué serías sin la música y sin tus instrumentos?¿Qué escuchas cuando necesitas paz? ¿Y qué, cuando conduces y dejas que la música te lleve?
Por si hay otra vida, me llevaré tatuado que tengo que ser “sindicalista liberado”. Ya buscaré qué es.
Creo que esta vida de crear museos no la cambiaría por ninguna otra, pero si no me hubiera dedicado a esto, me habría encantado ser diseñador gráfico. Me apasiona hacer logos, anuncios, incluso diseño de interiores. Me gusta crear, imaginar algo y convertirlo en realidad. Cuando me preguntan qué tipo de música me gusta, siempre respondo: “solo la buena”. Me da igual el estilo, pero tiene que ser buena. Excepto el reguetón… que, sinceramente, aún no he encontrado ni uno que sea ni regular. Para relajarme, sin duda elijo una pieza que estoy utilizando para un reel del museo: la Suite en Re de J. S. Bach. Es imposible no respirar distinto cuando suena. Nunca escucho música en el coche: suelo llevar tertulias. Ten en cuenta que en el museo siempre hay música, y de vez en cuando también hay que descansar los oídos.
Ahora entremos en terreno lúdico. Te propongo un juego rápido, como un ping pong de emociones e inspiración. responde lo primero que te dicte el corazón.
Un lugar del mundo que siempre llevarías en la maleta de tus recuerdos: Roma
La película que más te ha estremecido: Apocalipto. De Mel Gibson
La que más te ha arrancado carcajadas: La vida de Brian
La que te ha llevado a las lágrimas: La vida es bella
Una canción y su artista — o esa banda sonora que te acompaña: Imagine. J.Lenon. No se
puede hacer más con tan poca música.
Un libro que recomendarías sin dudarlo: como manchego.. Don Quijote de la Mancha




Luís, has sido elegido por Aarón Izquierdo para continuar esta entrevista encadenada que viaja de artista en artista.Su pregunta para ti es la siguiente:
¿Qué papel juega un museo en la vida cultural de una ciudad?
¿Y cómo influye en la trayectoria y el reconocimiento de los artistas que exponen en él?
Un museo es un escaparate de cultura que educa y da identidad a una ciudad. Además, atrae un tipo de turismo más selecto, con una mirada más respetuosa hacia el patrimonio y el entorno urbano, algo que no siempre ocurre con otros tipos de visitantes. En ciudades tan históricas como Toledo, los museos conectan el pasado con el presente, y aunque cada uno tenga su personalidad y puedan ser tan diferentes como el Museo del Greco o Cromática, todos comparten la misma misión: enriquecer la vida cultural de la ciudad y en nuestro caso, también el ocio. Para los artistas, exponer en un museo es “lo más”. Significa saber que tu obra está en un espacio donde quien la visita realmente la valora. Un museo es un escaparate que abre puertas a coleccionistas y a nuevos proyectos. Y en Cromática, además, cada artista plasma su idea sobre un lienzo muy especial. Eso amplifica su obra, su reconocimiento y la sorpresa del espectador.
Y ahora, Luís, llega tu turno en esta travesía. Entre todos los artistas que forman parte del Club Viajeros en el Arte, ¿a quién le pasas la batuta para encadenar y continuar el viaje? ¿Qué pregunta te gustaría que le llevemos de tu parte a ese nuevo explorador del mundo artístico?
En este proyecto del Museo Cromática he tenido a dos personas que me han ayudado mucho: Sara Díaz Maestro, quien ha sido mi Sancho en este viaje; quien siempre ha estado después de las batallas para curarme las heridas y ayudarme a levantarme para seguir luchando contra estos gigantes que no dejan de aparecer. Y quien, además, sigue estando ahí, porque esta aventura todavía no ha terminado. Es la subdirectora del museo.
La otra persona, a quien le mando la pregunta encadenada y la próxima entrevista, es uno de los artistas del museo, gran amigo desde hace muchos años, buen músico, mejor artista plástico y excelente persona: Jesús Alcolea. Es el pintor de la paciencia. Su mundo de diminutos le ha llevado a pintar millones de personajillos contando historias. Siempre he pensado que, cuando coge un lienzo y sabe que tiene que hacer miles y miles de diminutos… ¿no te dan ganas de salir corriendo?


Muchas gracias Luís por darnos a conocer tu faceta más personal.
El Museo Cromática no es sólo un museo. Es una experiencia, una ceremonia íntima con la música, la pintura y el tiempo. Y Luis García Cid es su instrumento más humano. Su historia demuestra que cuando el arte se sueña durante décadas… termina encontrando su hogar.
Entrevista realizada por: Beatriz Vivar
Fotos cedidas para publicación por Luís García Cid.
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Instagram: @museo.cromatica